Lo más relevante:

  • El exfiscal general Mariotti y diversos observadores del Congreso han declarado que la Ley Clarity ha perdido impulso clave debido a divisiones internas sobre la regulación de stablecoins. También subrayan las exigencias éticas y la jurisdicción regulatoria entre la SEC y la CFTC.  
  • La prueba clave del 15 de septiembre: La votación programada en el Senado estadounidense para esta fecha es una moción de procedimiento (cloture vote). Esta requiere al menos 60 votos a favor para limitar el debate y permitir que el proyecto avance. De no alcanzarse ese umbral, el texto quedará técnicamente bloqueado para el resto de la sesión legislativa previa a las elecciones.

La votación del 15 de septiembre para la Ley CLARITY se mantiene en la agenda del Senado de Estados Unidos

Tras una serie de reuniones con legisladores y asesores parlamentarios en Washington, el analista legal Renato Mariotti encendió las alarmas del sector al declarar que la Ley CLARITY había perdido viabilidad política, afirmando que el Congreso se adentraba en una “era post-CLARITY”. 

No obstante, la aseveración no estuvo respaldada por la citación de fuentes directas, ni existe hasta el momento ningún documento oficial ni recuento público de votos que ratifique el abandono del proyecto de ley. La Cámara Alta del Senado estadounidense mantiene formalmente programada para el 15 de septiembre de 2026 la votación sobre una moción de cierre (cloture). Procedimiento diseñado para limitar los debates y avanzar en el trámite legislativo.

El proceso reglamentario y la aritmética del Senado

El panorama parlamentario para el próximo 15 de septiembre está condicionado por cuatro factores clave de procedimiento:

  • Naturaleza de la votación: Se trata de una medida estrictamente procedimental destinada a poner fin al debate y dar paso a la consideración del texto.
  • Umbral requerido: La moción exige una supermayoría de al menos 60 votos para prosperar en el pleno.
  • Distribución de escaños: La bancada republicana cuenta con 53 asientos en el Senado.
  • Alcance del resultado: La aprobación de la moción no convierte el proyecto en ley de forma definitiva, sino que habilita el debate formal de sus artículos.

Bajo la hipótesis de que la totalidad del bloque republicano cierre filas a favor del proyecto, se requeriría el respaldo explícito de al menos siete senadores demócratas. Este cálculo aritmético continúa rodeado de incertidumbre. Sobre todo, considerando además que diversos senadores republicanos han expresado reparos respecto al impacto que la regulación podría generar sobre la banca comunitaria y regional.

Delimitación de competencias y escollos políticos en Washington

En su concepción estructural, la Ley CLARITY busca establecer un marco regulatorio federal integral para los activos digitales en Estados Unidos. El proyecto persigue definir el estatus jurídico de los criptoactivos y redistribuir las facultades de supervisión y fiscalización entre la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC).

Sin embargo, la iniciativa enfrenta considerables resistencias políticas. La bancada demócrata exige la inclusión de normativas más severas en materia de prevención del blanqueo de capitales. Junto con cláusulas éticas reforzadas aplicables a funcionarios públicos que mantengan participaciones o intereses financieros en firmas del ecosistema cripto. 

En este contexto de negociación, las actividades comerciales vinculadas a activos digitales asociadas al presidente Donald Trump y su entorno familiar se han convertido en un punto de intenso debate. Algo que viene siendo extremadamente polémico dentro de las discusiones legislativas del Capitolio.