The Sandbox, otrora pionero del metaverso blockchain con una valoración de $4.000 millones, ha iniciado una reestructuración drástica que incluye el despido de más de 250 empleados, más del 50% de su plantilla global. Implicando incluso la salida de sus dos cofundadores, los franceses Sébastien Borget y Arthur Madrid, de sus roles operativos.

La medida refleja la profunda crisis que atraviesan los proyectos de metaverso inmersivo. Además, marca un punto de inflexión estratégico forzado por el desplome de su valoración, ahora estimada en apenas $1.000 millones.

La reestructuración, impulsada por Animoca Brands, su principal accionista, incluye también el cierre de oficinas en Argentina, Corea del Sur, Turquía, Tailandia, Uruguay y la sede de Lyon (Francia). Robby Yung, CEO de Animoca, asume el control directo de las operaciones en un intento por reconducir el proyecto.

El token SAND en caída libre

El token nativo SAND ha sido uno de los más castigados: su capitalización de mercado se desplomó desde los $8.000 millones en 2021 hasta unos $700 millones actuales. Con una profunda caída del 91%. Pero más allá de las cifras, la plataforma lucha contra la falta de adopción real: reportes indican que apenas registra unos cientos de usuarios activos diarios, muchos de ellos posiblemente bots.

Frente a este escenario, The Sandbox estaría planeando un giro estratégico radical: abandonar progresivamente el modelo de metaverso 3D para reposicionarse como una plataforma de herramientas Web3. Con especial foco en el lanzamiento de memecoins y dinámicas comunitarias virales, al estilo de pump.fun.

Esta posible reorientación, aún no confirmada oficialmente, incluiría el nombramiento de Jason Owen, ex-ejecutivo de la industria musical, como nuevo CEO. Su perfil sugiere un intento por conectar con audiencias masivas y alejarse del nicho tradicional del gaming blockchain.

La comunidad de SANDBOX lo llama ¡TRAICIÓN!

¿Traición al ADN original o adaptación necesaria?, para los fanáticos más acérrimos es lo primero. Ciertamente, el movimiento no está exento de riesgos. Mientras una parte de la comunidad podría interpretarlo como una renuncia a la visión original del metaverso abierto e interoperable, otros lo ven como una adaptación pragmática a las tendencias actuales del mercado. Un mercado donde los memecoins y las apuestas especulativas acaparan el volumen y la atención.

Lo cierto es que el declive de The Sandbox simboliza el fin de una era para los metaversos blockchain. Ahora plantea una pregunta incómoda: ¿Fue una categoría construida sobre expectativas sobredimensionadas? Su reinvención será un caso de estudio sobre la supervivencia en el volátil mundo Web3.