Lo más relevante:

  • Irán planea cobrar criptomonedas y otros pagos digitales como peaje de tránsito a los petroleros completamente cargados que atraviesen el estrecho de Ormuz, según fuentes oficiales familiarizadas con la propuesta. La República Islámica impondrá un gravamen de aproximadamente 1 dólar por barril.
  • Esta medida pone de manifiesto el uso que hace Teherán de las criptomonedas para eludir los canales financieros denominados en dólares. También para evadir las sanciones internacionales que han restringido su acceso al sistema bancario global. 
  • Al denominar las tarifas de tránsito en activos digitales, las autoridades iraníes pueden recaudar ingresos fuera del alcance de los sistemas de pago convencionales supervisados ​​por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. 

Teherán exige pagos en criptoactivos para el tránsito por el Estrecho de Ormuz ante tregua con Estados Unidos

Irán ha establecido que las tasas de tránsito para los buques petroleros que naveguen por el Estrecho de Ormuz deberán liquidarse mediante criptomonedas. Coincidiendo con el periodo de cese al fuego de dos semanas acordado con Estados Unidos, según informes obtenidos por el Financial Times. 

Hamid Hosseini, portavoz de la Unión de Exportadores de Petróleo, Gas y Productos Petroquímicos de Irán, confirmó que estos peajes digitales se aplicarán a las embarcaciones con carga completa. 

El objetivo estratégico de esta medida, según el funcionario, es supervisar rigurosamente el flujo marítimo en el estrecho para evitar que este lapso de distensión sea aprovechado para el contrabando de armamento.

La postura de Hosseini subraya la determinación de Teherán por integrar los activos digitales en su arquitectura de cobros internacionales. Evidenciando una adopción pragmática de la tecnología financiera en escenarios de alta tensión geopolítica. 

Este movimiento resalta cómo las divisas digitales están trascendiendo la especulación de mercado para convertirse en herramientas operativas fundamentales en conflictos de gran trascendencia global y en la gestión de infraestructuras críticas.

Esta dinámica no representa un fenómeno aislado en la política exterior iraní. Las naciones que mantienen fricciones diplomáticas con Washington y sus aliados han recurrido históricamente a las criptomonedas para eludir los sistemas bancarios convencionales y evitar la trazabilidad documental de los flujos de capital. 

En una tendencia similar, Rusia ha incorporado los pagos digitales en sus estrategias para sortear las sanciones económicas occidentales. Para Irán, el uso de activos digitales se perfila además como una vía clave para captar recursos destinados a la reconstrucción de su infraestructura energética y nacional, severamente afectada por los conflictos bélicos.

Irán implementa peajes en Bitcoin para petroleros: una estrategia para evadir el rastreo de sanciones

El esquema operativo propuesto por Teherán estipula que los buques cisterna deberán reportar los pormenores de su cargamento a las autoridades iraníes vía correo electrónico, bajo una tasa estimada de 1 dólar por barril de petróleo. 

Una vez recibida la notificación, los organismos oficiales proporcionarán las instrucciones para liquidar el peaje mediante activos digitales. Señalando específicamente al Bitcoin como el método de pago predilecto para estas transacciones transfronterizas.

De acuerdo con las declaraciones de Hamid Hosseini, las embarcaciones que transiten sin carga estarán exentas de este gravamen. No obstante, los petroleros con capacidad completa tienen la obligación de completar el proceso de declaración y el abono en criptoactivos como condición sine qua non para obtener la autorización de paso.

“Tras la evaluación del registro por parte de Irán, los buques disponen de un margen mínimo para ejecutar el pago en Bitcoin. Un mecanismo que garantiza la inmunidad frente al rastreo financiero y evita la confiscación de fondos derivada de las sanciones internacionales”, precisó el funcionario. Adicionalmente, los comentarios sugieren que Teherán tiene la capacidad de desviar el flujo de tráfico marítimo hacia la ruta norte del estrecho, aproximándolo a sus aguas territoriales.

Esta maniobra táctica plantea interrogantes significativos sobre la gestión de riesgos de las compañías navieras occidentales y del Golfo Pérsico. Que ahora enfrentan el dilema de navegar por corredores bajo control directo iraní o adaptarse a los nuevos protocolos de pago en criptomonedas para asegurar la continuidad de sus operaciones logísticas en una de las arterias energéticas más críticas del mundo.