La adopción de criptomonedas en Venezuela surge como respuesta a una crisis económica multifacética, marcada por hiperinflación, salarios depreciados, restricciones cambiarias y barreras bancarias estructurales. Aarón Olmos, economista venezolano, asegura que la gente recurre a los activos digitales por la necesidad imperante ante la crisis, más que por preferencia especulativa

El contexto económico venezolano tiene opciones muy limitadas y las opciones financieras tradicionales resultan insuficientes o inaccesibles. El acceso a las criptomonedas no es sencillo tampoco y enfrenta obstáculos significativos. Pese a estas barreras, expertos destacan la resiliencia del ecosistema local y su capacidad de adaptación.

Las sanciones financieras internacionales contra Venezuela han llevado a plataformas como Binance a restringir servicios vinculados a entidades o personas sancionadas, limitando el alcance de las operaciones. Pero otro gran obstáculo son los problemas crónicos de conectividad, internet y electricidad que dificultan el uso generalizado de criptoactivos. 

Muchos analistas financieros sostienen que la posición del gobierno venezolano ha sido inconsistente y en ocasiones contradictoria. En 2018, el Estado lanzó el Petro, una criptomoneda nacional respaldada por petróleo que terminó fracasando y fue oficialmente descontinuada

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El uso criptomonedas en Venezuela siguen siendo un enigma

En 2023, la superintendencia nacional de criptoactivos (SUNACRIP) fue intervenida y cerrada tras graves acusaciones de corrupción relacionadas con el manejo de fondos petroleros, dejando un vacío regulatorio que persiste hasta hoy. Sin embargo, las remesas en cripto se ha ido consolidando como salvavidas económico. 

Solo en 2023 las remesas con criptomonedas representaron el 9% de los $5.400 millones enviados al país, es decir, que se han enviado $461 millones en criptos. Este flujo creciente refleja una preferencia clara frente a opciones tradicionales como Western Union, lastradas por comisiones elevadas, demoras operativas y escasez de divisas físicas.

La tensión geopolítica añade capas de complejidad. El país caribello podría enfrente un nuevo episodio de aislamiento financiero. La tención entre Venezuela y Estados Unidos ha ido escalando. El aumento de las recompensas por la captura de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello por parte de la administración estadounidense, sugieren una escalada que podría impactar negativamente en la economía. 

Además de esto, varios buques de guerra y drones fueron desplegados por ambas partes en el Mar Caribe Venezolano. Es por ello que parece indispensable reforzar la dependencia de canales monetarios alternativos como las criptomonedas.