Lo más relevante:
- El Banco de Rusia ha solicitado a Visa y Mastercard que se retiren definitivamente del mercado ruso, pidiéndoles formalmente a estos dos gigantes de los pagos que su salida se inició con sus suspensiones voluntarias tras la invasión de Ucrania en 2022. La postura del banco central refleja su deseo de eliminar cualquier presencia residual o posible reingreso.
- El desplome en el uso se produce tras años de medidas de reducción de riesgos por parte de bancos y consumidores rusos, impulsadas por las sanciones. El sistema nacional Mir había emitido 476,5 millones de tarjetas hasta enero de 2026, consolidando su posición como la red de pagos dominante en Rusia.
El Banco de Rusia exige la exclusión definitiva de Visa y Mastercard
Desde el cese formal de sus operaciones en el mercado transaccional ruso en 2022, las corporaciones financieras estadounidenses Visa y Mastercard han registrado una pérdida progresiva y sostenida de su cuota de mercado en la región. En esta coyuntura, la administración en Moscú ha decidido consolidar una nueva fase defensiva.
El Banco de Rusia dictaminó formalmente que ambos gigantes de los servicios de pago globales carecen de viabilidad operativa dentro del ecosistema financiero nacional, en un escenario donde su participación conjunta de mercado se ha contraído por debajo del umbral crítico del 17 %.
La postura institucional de las autoridades financieras rusas quedó establecida tras las declaraciones emitidas por Alla Bakina, directora del departamento de sistemas de pago nacionales del Banco de Rusia, quien urgió de manera explícita a que Visa y Mastercard procedan con su salida definitiva y estructural del mercado local.
De acuerdo con el análisis de la funcionaria, las multinacionales de crédito estadounidenses han dejado de proveer de forma efectiva los servicios de liquidación y compensación transfronteriza que garantizaban con anterioridad, mientras que la infraestructura del sistema de pagos nacionales de Rusia continúa absorbiendo los costos operativos y de mantenimiento técnico derivados de su presencia nominal en los sistemas bancarios.
La pérdida de influencia de las redes occidentales en el mercado ruso
Esta determinación institucional marca un hito en la ejecución de la estrategia de autonomía financiera desplegada por Moscú a raíz de las sanciones económicas internacionales implementadas tras el inicio del conflicto en Ucrania en 2022. Durante ese periodo, Visa y Mastercard suspendieron formalmente sus licencias operativas en el país; no obstante, millones de plásticos bancarios emitidos bajo sus sellos continuaron procesando transacciones comerciales a nivel doméstico debido al soporte técnico de la arquitectura de compensación local rusa.
A efectos prácticos, la administración rusa no ejecuta una expulsión regulatoria tradicional contra Visa y Mastercard, sino que constata contablemente una desinversión corporativa que ya se había materializado en la práctica. Esta dinámica trasciende los límites de la política económica de Moscú y opera como un indicador global de que la soberanía monetaria y la resiliencia de la infraestructura de pagos han vuelto a posicionarse como prioridades de seguridad estatal de primer orden, tanto en el bloque de la OTAN como en las esferas de influencia de Pekín. De este modo, la hegemonía global de las redes transaccionales occidentales, considerada históricamente un factor inmutable de los mercados, expone sus primeras fisuras estructurales.
La red Mir consolida el control de la liquidez transaccional doméstica
El sistema nacional de pagos Mir, desarrollado e implementado originalmente en el año 2014, se ha constituido formalmente como la columna vertebral de la liquidez y las transacciones comerciales dentro de la Federación Rusa. Hacia el cierre de enero de 2026, la plataforma registraba una emisión histórica acumulada superior a los 476,5 millones de tarjetas de débito y crédito.
Actualmente, las principales entidades bancarias del país ejecutan un proceso automatizado de sustitución para aquellas tarjetas Visa y Mastercard que alcanzan su fecha de caducidad, migrando los fondos de los usuarios hacia el sistema Mir de forma anticipada y sin requerir mandatos regulatorios adicionales; una transición de infraestructura de mercado que muestra un estado de avance sumamente consolidado.











